Para ti
No era solo hablar. Era aprender a cuidarnos.
Todo empezó una tarde cualquiera, el 26 de junio de 2025. No fue una gran escena — solo un mensaje, y luego otro, y luego la costumbre bonita de contarnos el día.
Sin darnos cuenta, esa conversación se volvió hogar. Aprendimos a preguntarnos “¿ya comiste?”, a avisar cuando llegábamos, a decir “descansa” como quien apaga la luz por el otro.
Un año después seguimos aquí, escribiéndonos lo pequeño. Porque lo nuestro vive en lo cotidiano, y donde hubo mensajes, también hubo cuidado.
A veces el amor suena así
Frases pequeñas, cariño constante
“buen día”
Antes de cualquier cosa, tu nombre. Como quien enciende una vela.
“ten cuidado”
Mi día hace una pausa hasta saber que llegaste bien.
“ya llegué”
El alivio más pequeño y más verdadero de todo mi día.
“descansa”
La última palabra que te digo, la primera que me acompaña al sueño.
“oki baby” — y con eso alcanzaba para saber que todo estaba bien.
Guardados en la memoria
Un año en pequeñas postales




Dios al centro
A veces el amor descansa en un: Dios nos cuide
“El amor es paciente, es servicial; no busca su propio interés. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”
“Que la paz de Cristo reine en sus corazones, y sean agradecidos.”
Señor, que este amor camine contigo y llegue a hacerse viejo en tu presencia.
“Las grandes aguas no pueden apagar el amor.”
Que Dios siga estando en medio de nosotros.
Promesas pequeñas
Lo que sostengo, aunque no lo diga
- Prometo escuchar, aún cuando no entienda.
- Prometo cuidarte en los días fáciles y en los otros.
- Prometo elegirte cada mañana, sin ruido.
- Prometo rezar por ti, incluso cuando calle.
“Yo soy de mi amado, y mi amado es mío.” — Cantar de los Cantares 6, 3


Y seguiremos, paso a paso, mensaje a mensaje, promesa a promesa.
Andrea & Josantonio · 26 · 06 · 2025



